Electrólisis percutánea en lesiones tendinosas recalcitrantes: análisis de la evidencia
Las lesiones tendinosas crónicas suponen un desafío terapéutico en la práctica clínica. Cuando no responden a tratamientos convencionales como el reposo relativo, la terapia manual, el ejercicio excéntrico o incluso las infiltraciones, se consideran tendinopatías recalcitrantes.
En este contexto, la electrólisis percutánea intratisular (EPI®) ha surgido como una técnica mínimamente invasiva que busca estimular los mecanismos de regeneración del tendón, ofreciendo una alternativa eficaz y segura para pacientes resistentes a otros abordajes.
¿Qué es la EPI®?
La EPI® consiste en la aplicación de una corriente galvánica a través de una aguja de punción que se introduce directamente en la zona degenerada del tendón bajo control ecográfico.
Mecanismos de acción:
- Estimulación inflamatoria controlada, que promueve la fagocitosis del colágeno degenerado.
- Activación de células reparadoras (fibroblastos y tenocitos).
- Inducción de un nuevo tejido de colágeno más organizado y funcional.
- Normalización de la homeostasis tendinosa, favoreciendo la regeneración estructural.
¿Cuándo hablamos de tendinopatías recalcitrantes?
Son aquellas que:
- Persisten más de 6 meses a pesar de un programa de ejercicio estructurado.
- Presentan cambios degenerativos ecográficos (hipoecogenicidad, engrosamiento, neovascularización).
- Limitan la actividad física o deportiva.
- No responden a técnicas conservadoras ni a infiltraciones locales.
Ejemplos comunes:
- Tendinopatía rotuliana crónica.
- Tendinopatía aquílea insercional o no insercional.
- Epicondilalgia lateral de larga evolución.
- Tendinopatía glútea media o mínima.
Evidencia científica actual sobre la EPI®
La literatura disponible respalda la eficacia de la EPI® en el tratamiento de tendinopatías crónicas, aunque destaca la necesidad de más estudios de alta calidad metodológica.
Estudios clínicos
- En tendinopatía rotuliana, la EPI® combinada con ejercicio terapéutico progresivo ha mostrado mayor reducción del dolor y mejoría funcional que el ejercicio aislado.
- En epicondilalgia crónica, la aplicación de EPI® bajo ecografía ha conseguido resultados significativos en pacientes que no habían respondido a fisioterapia convencional.
- En tendinopatía aquílea, la técnica se ha utilizado con éxito en pacientes con hallazgos degenerativos severos, logrando mejorar tanto la clínica como la imagen ecográfica.
Ventajas de la EPI® frente a otros tratamientos
- Alta especificidad: actúa directamente sobre la zona degenerada gracias al control ecográfico.
- Estimulación biológica real: a diferencia de las infiltraciones, que buscan reducir el dolor, la EPI® induce un proceso regenerativo.
- Tratamiento mínimamente invasivo, sin necesidad de anestesia ni cirugía.
- Integración sencilla con ejercicio terapéutico, considerado el pilar fundamental en tendinopatías.
Protocolo clínico de aplicación
La aplicación de la EPI® debe integrarse en un protocolo más amplio que combine técnicas invasivas, terapia manual y ejercicio:
- Evaluación ecográfica inicial para localizar el área degenerada.
- Aplicación de EPI® ecoguiada, con monitorización del trayecto de la aguja.
- Educación en la patología tendinosa y explicación de los tiempos de regeneración.
- Programa de ejercicio progresivo (isométricos, isotónicos, excéntricos).
- Reevaluación periódica para ajustar el plan según la evolución clínica y ecográfica.
Limitaciones y consideraciones
Aunque la EPI® es una técnica segura, existen consideraciones importantes:
- Puede generar dolor postintervención en los días posteriores.
- Requiere un periodo de adaptación progresiva a la carga antes de volver a la práctica deportiva.
- No debe considerarse una técnica aislada, sino integrada en un plan multimodal.
- Contraindicada en pacientes con trastornos de coagulación no controlados, infecciones locales o alergia a metales.
El papel de la ecografía en la EPI®
La ecografía musculoesquelética es indispensable para garantizar la eficacia y seguridad de la técnica:
- Identifica el área exacta de degeneración tendinosa.
- Evita estructuras de riesgo (vasos, nervios).
- Permite valorar la evolución tisular durante el tratamiento.
De hecho, en formaciones especializadas como el Máster en Ecografía y Fisioterapia Invasiva, organizado por FisioCampus, la ecografía se enseña como herramienta transversal para integrar la EPI® en la práctica clínica con rigor y seguridad.
Perspectivas de futuro en la EPI®
El futuro de esta técnica se orienta hacia:
- Estandarización de protocolos específicos para cada tendinopatía.
- Integración con terapias regenerativas como plasma rico en plaquetas (PRP) o células madre.
- Combinación con tecnologías de biofeedback y control de carga digital para optimizar la readaptación deportiva.
- Investigación en la aplicación de la EPI® en otras estructuras musculoaponeuróticas, más allá del tendón.
Conclusión
La electrólisis percutánea intratisular (EPI®) es una herramienta eficaz y segura en el tratamiento de lesiones tendinosas recalcitrantes, especialmente cuando se integra dentro de un protocolo que incluye ejercicio y razonamiento clínico avanzado.
Aunque la evidencia sigue creciendo, los resultados clínicos apuntan a que la EPI® puede suponer un antes y un después en la recuperación de pacientes con tendinopatías crónicas, evitando en muchos casos la cirugía.
Bibliografía
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