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Por qué no se utiliza anestesia previa en la fisioterapia invasiva: fundamentos, evidencia y aplicación clínica

La fisioterapia invasiva se ha convertido en un pilar importante dentro del tratamiento de disfunciones musculoesqueléticas y del dolor crónico. Técnicas como la punción seca, la electrolisis percutánea intratisular (EPI®) y la neuromodulación percutánea, muchas veces guiadas por ecografía musculoesquelética, se utilizan cada vez más en la práctica clínica del fisioterapeuta con especialización. Sin embargo, una pregunta frecuente tanto para formandos como para pacientes es: ¿por qué no se aplica anestesia o analgesia antes de estos procedimientos invasivos?

Lejos de ser una mera omisión, esta decisión obedece a razones fisiológicas, neurofisiológicas y clínicas, las cuales explicaremos en profundidad a continuación. También analizaremos la evidencia científica que apoya esta práctica, los riesgos y ventajas asociadas, y cómo todo ello debe integrarse en la práctica del fisioterapeuta que realiza técnicas invasivas de forma segura y eficaz.

El estímulo terapéutico de la aguja: “needle effect” y su importancia

Una de las bases para evitar la analgesia previa se encuentra en el concepto del “needle effect” (efecto aguja), término acuñado por Karel Lewit en 1979. Este concepto describe cómo la simple inserción de la aguja en tejido miofascial, especialmente en puntos gatillo (myofascial trigger points, MTrP), desencadena respuestas fisiológicas que contribuyen al efecto terapéutico.

¿Qué sucede cuando insertamos la aguja?

  • Primero, se produce una microlesión controlada en el tejido muscular o tendinoso que activa fibras nerviosas A‑delta, nociceptores y mecanorreceptores.
  • Segundo, esa activación inicia varias respuestas: una contracción involuntaria del músculo (local twitch response, LTR), aumento del flujo sanguíneo local, liberación de mediadores inflamatorios y luego reabsorción de esos mediadores, lo que favorece un entorno reparativo.
  • Tercero, se produce una modulación neurofisiológica del dolor: la activación de nociceptores provoca un cambio en la señalización central y periférica (inhibición de vía nociceptiva, activación de vías inhibitorias) que favorece la analgesia.
  • Finalmente, la inserción de la aguja en tejido diana disfuncional ayuda a restablecer la función del músculo o tendón al eliminar la banda tensa o punto gatillo, reducir la rigidez local y mejorar la calidad del tejido.

Por estas razones, la inserción de la aguja no se concibe simplemente como un “canal para terapia”, sino como parte esencial del mecanismo terapéutico en fisioterapia invasiva. Si se administrase anestesia local o analgesia antes, se estaría suprimiendo el estímulo sensitivo necesario para que se desencadene esta secuencia fisiológica, lo que podría atenuar el efecto terapéutico deseado.

¿La anestesia previa reduce la efectividad del tratamiento invasivo?

Desde un punto de vista clínico, evitar la anestesia tiene varias ventajas directas:

1. Conservación de la respuesta sensitiva

Cuando el tejido está anestesiado o el nervio bloqueado, la percepción del paciente del estímulo (pinchazo, tensión, ligera molestia) desaparece o se reduce. Esa percepción es un feedback importante tanto para el paciente como para el fisioterapeuta. Por ejemplo:

  • El fisioterapeuta puede valorar si se ha alcanzado el tejido diana (por la sensación de “pinchazo” o por la contracción refleja).
  • El paciente puede “informar” sobre la localización precisa del dolor.
    Si se usa anestesia previa, se pierde este feedback y se corre el riesgo de no alcanzar el objetivo terapéutico con precisión.

2. Activación del mecanismo terapéutico

Como ya se mencionó, parte del éxito del tratamiento está en activar los receptores y generar la microrespuesta. La anestesia inhibe ese estímulo, lo que puede traducirse en menor activación de “ventanas” de reparación tisular, menor contracción local, menor efecto modulador del dolor.

3. Mayor seguridad y ajuste en tiempo real

Cuando el paciente percibe el estímulo, el fisioterapeuta puede ajustar inmediatamente la técnica (profundidad, ángulo, manipulación del tejido). Si el tejido está anestesiado, esa protección “natural” de la percepción se pierde, lo que puede generar riesgos o una intervención menos dirigida.

4. Integración del tratamiento multimodal

La fisioterapia invasiva frecuentemente se combina con ejercicio terapéutico, neuromodulación, educa­ción al paciente y otras intervenciones. Al conservar el estímulo sin anestesia, se maximiza la ventana de aprendizaje del tejido, la “respuesta al tratamiento” y la adherencia del paciente al protocolo posterior.

En resumen: la anestesia previa no es simplemente innecesaria, puede llegar a disminuir la eficacia y la capacidad de ajuste del tratamiento invasivo.

Qué nos dice la evidencia científica

Aunque no existe una línea de estudio abrumadora que compare tratamientos con anestesia previa vs sin ésta en fisioterapia invasiva, la literatura sobre técnicas como la punción seca (dry needling) sí aporta datos relevantes que dan soporte indirecto al planteamiento de evitar analgesia previa.

Evidencia en punción seca

  • Un comentario clínico realizado por McAphee et al. (2022) afirma que la punción seca («dry needling») emplea agujas filiformes para estimular puntos gatillo y tejidos conectivo‑musculares con el objetivo de modificar el dolor musculoesquelético. Este artículo señala que los resultados muestran un efecto beneficioso sin necesidad de anestesia previa.
  • La revisión sistemática de Espejo‑Antúnez et al. (2017) analizó 15 estudios sobre punción seca en puntos gatillo miofasciales y concluyó que existe evidencia moderada a baja que la punción seca es efectiva a corto plazo en dolor y movilidad, sin uso previsible de anestesia local.
  • Una investigación más reciente de Hernández‑Secorún et al. (2023) evaluó los efectos de la punción seca en dolor y funcionalidad a corto y medio plazo, corroborando la utilidad de la técnica sin mención de anestesia previa.
  • En contexto de dolor cervical mecánico, una metanálisis de Aleid et al. (2025) sobre punción seca para cuello encontró mejoras en el umbral de dolor por presión (PPT) y en el índice de discapacidad cervical (NDI) con punción seca, aunque el efecto en la movilidad fue limitado. Nuevamente, sin referencia a anestesia previa.

Evidencia sobre consistencia y aplicación de la técnica

  • Myburgh et al. (2021) hicieron un estudio sobre la “consistencia de intervenciones de punción seca” en ensayos clínicos de alta calidad y concluyeron que existe heterogeneidad en cómo se describe la técnica, lo cual implica que la precisión y estandarización aún son un reto.
  • Esto refuerza que el profesional necesita formación especializada, ya que la técnica no solo es cuestión de “clavar la aguja” sino de conocer anatomía, ecografía, valor de la respuesta del paciente, seguridad y respuestas tisulares.

Lo que la literatura no aborda explícitamente

Es importante destacar que no se han encontrado estudios robustos que aborden la comparación directa entre punción seca (o técnicas invasivas) con anestesia previa vs sin anestesia. Esa es una laguna que la investigación futura deberá cubrir. No obstante, el consenso clínico derivado de los mecanismos fiziológicos y de la práctica habitual apoya la estrategia de no utilizar anestesia para preservar el estímulo terapéutico.

Aplicaciones prácticas en la clínica de fisioterapia invasiva

Para el fisioterapeuta que realiza intervenciones invasivas guiadas por ecografía o no, comprender las implicaciones de no usar anestesia previa es clave para una práctica eficaz y segura. A continuación algunas recomendaciones clínicas fundamentadas:

– Evaluación y consentimiento informado

Antes de cualquier intervención, es imprescindible explicar al paciente que no se administrará anestesia local porque el estímulo de la aguja forma parte del tratamiento. Hay que informar sobre sensaciones esperadas (cierta molestia, contracción, pinchazo) y sobre el objetivo terapéutico. Esto no sólo mejora la adherencia sino también la experiencia del paciente.

– Formación en ecografía musculoesquelética y técnicas invasivas

La ecografía permite visualizar estructuras profundas (tendones, músculos, fascia, nervios). Cuando se combina con la técnica invasiva, mejora la precisión, seguridad y eficacia. Al no emplear anestesia, el feedback del paciente y la visualización ecográfica son herramientas complementarias fundamentales.

– Técnica de punción o electrolisis sin anestesia

  • Localización anatómica precisa de la estructura diana mediante palpación, exploración funcional y ecografía.
  • Inserción de aguja filiforme (o electrolisis con aguja‐electrodo) sin anestesia, respetando técnica aséptica y estandarizada.
  • Valoración de la respuesta del tejido: contracción muscular local (en punción seca), presencia de “banda tensa”, sensación del paciente, ecorespuesta si aplica (en electrolisis).
  • Ajuste inmediato si no se obtiene la respuesta esperada (movimiento de la aguja, cambio de dirección, reposicionamiento)
  • Finalización del procedimiento, limpieza y plan terapéutico posterior.

– Integración con un programa de rehabilitación multimodal

La técnica invasiva sin anestesia debe verse como un componente más del tratamiento global, no como una intervención aislada. Es recomendable combinarla con:

  • Educación al paciente (dolor, expectativas, autocuidado).
  • Ejercicio terapéutico específico (fortalecimiento, control motor, estiramiento, carga progresiva).
  • Modalidades complementarias (neuromodulación, terapia manual, ecografía de seguimiento).
  • Seguimiento ecográfico cuando sea posible para valorar la evolución tisular.

– Monitoreo y seguridad

No usar anestesia no significa ignorar la seguridad; al contrario, exige mayor precisión y control:

  • Verificar contraindicaciones (infección local, anticoagulación, fobia a agujas).
  • Técnica aséptica estricta.
  • Monitorizar respuesta del paciente durante y tras la intervención (dolor, hinchazón, sangrado).
  • Documentar claramente la sesión: objetivo, técnica, número de agujas, respuesta, recomendaciones post‑intervención.

Ventajas clínicas de evitar anestesia previa en fisioterapia invasiva

Evitar la anestesia previa aporta varias ventajas que refuerzan la práctica basada en evidencia:

  • Facilita una respuesta terapéutica más rápida y eficaz: al activar los mecanismos sensoriales y neurofisiológicos, se acelera el proceso de modulación del dolor y reparación tisular.
  • Mejora la precisión del tratamiento: el feedback del paciente y la percepción del fisioterapeuta ayudan a asegurar que se está interviniendo sobre la estructura correcta.
  • Refuerza la integración del tratamiento: al no “disimular” el estímulo, el paciente es consciente de la intervención y del proceso terapéutico, lo que puede aumentar su implicación.
  • Evita posibles efectos adversos derivados de anestesia, como alteración de la sensibilidad, riesgo de toxicidad local, o interferencia en la valoración funcional inmediata.

Limitaciones y aspectos a tener en cuenta

Aunque la estrategia de no usar anestesia previa está respaldada por razonamiento fisiológico y evidencia indirecta, también conviene ser crítico y reconocer sus límites:

  • La calidad metodológica de muchos estudios en punción seca es moderada a baja, con tamaños de muestra pequeños, falta de seguimiento a largo plazo y heterogeneidad en los protocolos. Por ejemplo, la revisión de Espejo‑Antúnez indica que aunque hay efectos positivos a corto plazo, se necesita mayor evidencia.
  • No todos los pacientes toleran bien la intervención sin analgesia. En casos de dolor extremo, fobia, hipersensibilidad o pacientes con baja tolerancia, puede requerirse una valoración individualizada.
  • La falta de estudios comparativos directos “con versus sin anestesia” significa que parte de la recomendación se basa en experiencia clínica y lógica terapéutica más que en ensayos controlados.
  • No debe interpretarse que la anestesia sea “prohibida”, sino que debe considerarse como excepción justificada, siempre con el razonamiento clínico y consentimiento informado adecuado.

Conclusión: preservación del estímulo sensitivo como estrategia terapéutica

La decisión de no administrar anestesia previa en la mayoría de los protocolos de fisioterapia invasiva responde a una combinación de fundamentos: la necesidad de provocar un estímulo sensitivo terapéutico, la activación de vías neurofisiológicas que favorecen la analgesia y la reparación tisular, la precisión del tratamiento y la integración en un plan global de rehabilitación. Aunque la evidencia directa sobre anestesia frente a no‑anestesia es limitada, los estudios existentes en punción seca y fisioterapia invasiva reforzan la estrategia de trabajar sin anestesia para maximizar el efecto del procedimiento.

Para el fisioterapeuta especializado en fisioterapia invasiva y ecografía, esto significa que la técnica no consiste sólo en “insertar agujas”, sino en dominar el razonamiento clínico, la ecografía musculoesquelética, la evaluación del paciente, la integración terapéutica y la comunicación. En definitiva, adoptar un enfoque de alta calidad, seguro, informado y centrado en el paciente.

Al finalizar esta reflexión clínica, es oportuno destacar que para aquellos fisioterapeutas que buscan formarse de forma rigurosa en ecografía musculoesquelética, técnicas invasivas y razonamiento clínico avanzado, existe una formación especializada que puede servir como complemento estratégico en la práctica: el Máster en Ecografía y Fisioterapia Invasiva.

Referencias

  1. McAphee D, Bagwell M, Falsone S. Dry Needling: A Clinical Commentary. Int J Sports Phys Ther [Internet]. 2022;17(4):551‑555. Disponible en: https://ijspt.scholasticahq.com/article/35693‑dry‑needling‑a‑clinical‑commentary
  2. Espejo‑Antúnez L, Fernández‑Huertas Tejeda J, Albornoz‑Cabello M, Rodríguez‑Mansilla J, de la Cruz‑Torres B, Ribeiro F, Silva AG. Dry needling in the management of myofascial trigger points: A systematic review of randomized controlled trials. Complement Ther Med [Internet]. 2017 Aug;33:46‑57. doi:10.1016/j.ctim.2017.06.003. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28735825/
  3. Hernández‑Secorún M, et al. Effectiveness of dry needling in improving pain and function in patients with chronic neck pain: A systematic review and meta‑analysis. J Clin Med [Internet]. 2023;12(6):1523834. Disponible en: https://doi.org/10.1155/2023/1523834
  4. Aleid AM, Aljabr AA, Aldanyowi SN, AlAidarous HA, Aleid ZM, Alharthi AS, et al. Dry needling for mechanical neck pain: A systematic review and meta‑analysis of randomized controlled trials. Surg Neurol Int [Internet]. 2025;16:44. doi:10.25259/SNI_797_2024. Disponible en: https://www.surgicalneurologyint.com/wp-content/uploads/2025/02/13382/SNI‑16‑44.pdf  
  5. Myburgh C, et al. Consistency of Dry‑Needling Interventions Across High‑Quality Randomised Clinical Trials. Man Ther [Internet]. 2021;56:227‑233. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0161475421001159
  6. Tough EA, White AR, Cummings TM, Richards SH, Campbell JL. Acupuncture and dry needling in the management of myofascial trigger point pain: a systematic review and meta‑analysis of randomised controlled trials. Eur J Pain [Internet]. 2009 Jan;13(1):3‑10. doi:10.1016/j.ejpain.2008.02.006. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18395479/

03/12/2025

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