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Electrólisis percutánea en tendón: por qué la evidencia todavía no permite aplicarla de forma automática

En pocos años, la electrólisis percutánea ha pasado de ser una técnica utilizada por un número reducido de fisioterapeutas a formar parte del arsenal terapéutico habitual en muchas consultas de fisioterapia musculoesquelética. Su presencia en congresos, formaciones y publicaciones científicas ha aumentado de forma considerable, impulsando un interés creciente por conocer su verdadero papel en el tratamiento de las tendinopatías.

Sin embargo, esta popularidad también ha generado un riesgo: asumir que toda tendinopatía es susceptible de tratarse mediante electrólisis simplemente porque la técnica está disponible.

La realidad es bastante más compleja. Aunque la investigación sobre electrólisis percutánea ha avanzado de forma importante durante la última década, la literatura científica continúa planteando interrogantes sobre aspectos fundamentales como la selección del paciente, la dosificación, los protocolos de aplicación o el beneficio clínico real cuando se compara con otros tratamientos conservadores.

Lejos de interpretarse como una limitación de la técnica, esta situación invita a utilizarla desde el razonamiento clínico y no desde la rutina asistencial.

El crecimiento de una técnica no siempre implica una evidencia sólida

Es relativamente frecuente que la difusión clínica de una intervención avance más rápido que la investigación que la respalda.

La electrólisis percutánea es un buen ejemplo de ello. Su fundamento biológico resulta atractivo y numerosos fisioterapeutas describen experiencias clínicas positivas en pacientes con tendinopatías persistentes. Sin embargo, trasladar esas observaciones a recomendaciones generales exige un nivel de evidencia mucho más exigente.

Una técnica puede ser prometedora y, al mismo tiempo, necesitar más investigación para definir con precisión cuándo aporta un beneficio adicional y cuándo probablemente no modifique la evolución del paciente.

Esta diferencia es especialmente importante en fisioterapia invasiva, donde la indicación de un procedimiento debe justificarse no solo por su posible eficacia, sino también por la relación entre beneficio, coste biológico y necesidad clínica.

No todas las tendinopatías representan el mismo problema

Uno de los errores más frecuentes consiste en hablar de «la tendinopatía» como si todas las lesiones tendinosas compartieran el mismo comportamiento.

La práctica clínica demuestra exactamente lo contrario.

No responde igual una tendinopatía rotuliana en un jugador profesional de voleibol que una epicondilalgia de varios años de evolución o una tendinopatía aquílea en un corredor recreacional.

Cada una presenta demandas mecánicas diferentes, tiempos de evolución distintos y mecanismos fisiopatológicos que pueden condicionar la respuesta al tratamiento.

Por este motivo, extrapolar los resultados obtenidos en una localización anatómica al resto de tendones puede conducir a conclusiones erróneas.

La decisión de utilizar electrólisis debería partir siempre de una valoración individualizada y no del nombre de la patología.

La investigación también tiene limitaciones que debemos conocer

Uno de los aspectos más interesantes de la revisión sistemática publicada por Augustyn y colaboradores es que no se centra únicamente en analizar si la electrólisis funciona, sino también en evaluar la calidad de los estudios disponibles.

Los autores identifican una importante variabilidad entre investigaciones. Existen diferencias en la intensidad de corriente utilizada, el número de sesiones, el tiempo de aplicación, los protocolos de ejercicio asociados e incluso en la forma de valorar los resultados.

Esta heterogeneidad dificulta comparar unos estudios con otros y limita la posibilidad de establecer recomendaciones universales.

Desde el punto de vista clínico, esto significa que no existe un protocolo único respaldado por la evidencia que pueda aplicarse indistintamente a cualquier paciente con tendinopatía.

Más bien ocurre lo contrario: la investigación actual refuerza la necesidad de adaptar la intervención a cada caso clínico.

La técnica nunca debería sustituir a la rehabilitación activa

Uno de los mensajes más consistentes de la literatura científica sobre tendinopatías es que la adaptación del tendón depende, en gran medida, del estímulo mecánico que recibe.

La carga progresiva continúa siendo el elemento central del tratamiento conservador y la herramienta con mayor respaldo científico para mejorar la capacidad funcional del tendón.

La electrólisis puede formar parte de este proceso, pero difícilmente tendrá sentido como intervención aislada.

Cuando la aplicación de la técnica desplaza el protagonismo del ejercicio terapéutico, el tratamiento pierde coherencia con el conocimiento actual sobre la biología tendinosa.

En cambio, cuando la electrólisis se integra dentro de una planificación de cargas individualizada, puede convertirse en un recurso complementario que facilite la progresión de determinados pacientes.

Esta integración entre fisioterapia invasiva, ecografía musculoesquelética y ejercicio terapéutico constituye uno de los principios que desarrolla el Máster en Fisioterapia Invasiva, donde las técnicas invasivas se estudian como herramientas al servicio del razonamiento clínico y no como tratamientos independientes.

La ecografía aporta mucho más que precisión

Con frecuencia se asocia la ecografía únicamente con el guiado de la aguja.

Sin embargo, su utilidad clínica va mucho más allá.

La valoración ecográfica permite conocer el estado del tendón, identificar estructuras vecinas, aumentar la seguridad durante el procedimiento y mejorar la precisión del abordaje. Pero, sobre todo, ayuda a integrar la información anatómica con la exploración clínica.

Esto evita uno de los errores más habituales en el manejo de las tendinopatías: tomar decisiones terapéuticas basándose exclusivamente en la imagen.

La ecografía debe entenderse como una herramienta que complementa el razonamiento clínico, nunca como un criterio aislado para indicar una técnica invasiva.

Más importante que dominar la técnica es saber cuándo no utilizarla

El desarrollo profesional suele asociarse a incorporar nuevas herramientas terapéuticas. Sin embargo, la experiencia clínica demuestra que una de las competencias más difíciles consiste en reconocer cuándo una intervención probablemente no aportará un beneficio significativo.

No todas las tendinopatías requieren una técnica invasiva.

En muchos casos, una adecuada gestión de cargas, un programa de fuerza correctamente dosificado y una educación eficaz del paciente son suficientes para conseguir una evolución favorable.

Reservar la electrólisis para aquellos escenarios en los que exista una justificación clínica sólida no significa infrautilizar la técnica, sino utilizarla con mayor criterio.

Este cambio de enfoque representa uno de los principales avances de la fisioterapia basada en la evidencia: pasar de preguntar «¿qué técnica puedo aplicar?» a plantearse «¿qué necesita realmente este paciente?».

El futuro pasa por refinar las indicaciones

La investigación sobre electrólisis percutánea continúa creciendo y probablemente en los próximos años dispondremos de estudios con protocolos más homogéneos, muestras de mayor tamaño y seguimientos más prolongados.

Ese conocimiento permitirá definir con mayor precisión qué perfiles de pacientes obtienen mejores resultados y cuáles pueden evolucionar igual de bien mediante otras estrategias conservadoras.

Mientras tanto, el mejor posicionamiento clínico no consiste en rechazar la técnica ni en aplicarla de forma sistemática, sino en utilizarla con criterio, integrándola dentro de un abordaje multimodal y adaptado a las necesidades de cada paciente.

Precisamente, este enfoque crítico hacia la literatura científica y la toma de decisiones clínicas constituye uno de los pilares del Máster en Fisioterapia Invasiva, donde el objetivo no es aprender protocolos cerrados, sino desarrollar un razonamiento terapéutico sólido y basado en la mejor evidencia disponible.

Conclusión

La electrólisis percutánea dispone de fundamentos biológicos plausibles y de una literatura científica cada vez más amplia. Sin embargo, la evidencia actual todavía presenta limitaciones que impiden recomendar su aplicación de forma automática en todas las tendinopatías.

Lejos de ser un inconveniente, esta realidad refuerza la importancia del razonamiento clínico. La decisión de utilizar una técnica invasiva debería apoyarse en la valoración individual del paciente, en la integración con un programa de rehabilitación activo y en una interpretación crítica de la investigación disponible.

En fisioterapia invasiva, la diferencia no la marca únicamente la técnica que se domina, sino la capacidad para decidir cuándo está indicada y cuándo el paciente necesita otro tipo de intervención.

Referencias bibliográficas

    1. Augustyn D, et al. The effectiveness of intratissue percutaneous electrolysis for the treatment of tendinopathy: a systematic review. S Afr J Sports Med. 2022;34(1):1-10. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9924571/

16/09/2026

16/09/2026

Albi

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